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01/11/2013 / lernolosada

Miguelanxo Prado, premiado co Nacional de Cómic por ‘Ardalén’

NA NOSA BIBLIOTECA

O seu álbum ‘Trazo de xiz’ (publicado en galego polo Patito) conseguiu en Francia un gran recoñecemento e é venerado como unha das mellores obras dos 90

REDACCIÓN SANTIAGO 31.10.2013 GaliciaHoxe.comardalen

“Ardalén”, unha historia de desarraigamento e procura do perdido publicada polo Patito Editorial foi galardoada co Premio Nacional do Cómic deste ano. Concedido polo Ministerio de Cultura, está dotado con 20.000 euros e sumar ao recoñecemento a Mellor Obra de Autor Español do último Salón do Cómic de Barcelona.

O xurado recoñeceu “o carácter poético da súa obra, que mestura a realidade co soño, a memoria e o esquecemento, e a súa mestría técnica no uso da cor”.

Miguelanxo Prado naceu na Coruña en 1958 e desde os anos 80 é un dos debuxantes e guionistas máis coñecidos do noso cómic tanto dentro como fose do país. O seu traballo para a TVG como creador do personaxe principal do Xabarín Club e da súa posterior serie introduciulle no mundo da animación. En 1997 desenvolveu os personaxes da serie de debuxos animados “Men in Black”producida por Steven Spielberg.

O seu álbum “Trazo de xiz”(publicado en galego polo Patito) conseguiu un triunfo incrible en Francia onde aínda é venerado como un das mellores obras dos 90. O seu prestixio como autor internacional foi clave para o éxito de “Viñetas desde ou Atlántico”o festival que dirixe na Coruña desde 1998 e ao que acudiron como convidados algúns dos autores de cómic máis importantes das últimas décadas.

‘Ardalén’ é  segundo as súas propias palabras “unha historia ao redor da memoria persoal. A memoria como esencia da nosa existencia, da percepción de nosa propia vida, da nosa identidade. Pode soar filosófico pero, ao final, trátase dun puñado de seres humanos que se axudan e fanse dano uns a outros, algúns chegan a quererse e todos se aferran aos seus recordos para tentar evitar o naufraxio”.

Reproducimo abaixo a recensión publicada en gencomics por absence (que nos recorda moito ao noso estrañado Marcos Taracido)

El viento del mar y la memoria de los náufragos de Miguelanxo Prado

Publicado el 26 diciembre, 2012 por absence

Una de las cosas buenas del tramo final de 2012 es que ha traído consigo el regreso de dos de los grandes nombres propios del cómic español contemporáneo. Si hace un par de meses Max nos entregaba su estupendo Vapor (La Cúpula), ahora llega Miguelanxo Prado con las velas desplegadas para que las impulse Ardalén, ese imaginario viento de los mares del Sur que da nombre a su esperada nueva obra. Desde un punto de vista estricto, para ambos supone su primera incursión pura y dura en los terrenos de la novela gráfica como formato editorial asentado y tan libre como quiera el autor, tanto que permite dos propuestas tan hermosas y personales como las citadas, que toman caminos diferentes porque ahí se agota el paralelismo: grandes autores que regresan con absoluta libertad creativa.

De entrada, es evidente que el portento gráfico de Ardalén desarma cualquier pero y cautiva la mirada de manera inmediata. Es sostener el grueso volumen (bien editado por Norma en castellano y en gallego por El Patito Editorial), tocarlo, abrir las primeras páginas, observarlas, y caer rendido ante la belleza de los dibujos. Luego vas pasando páginas y el asombro ante el altísimo nivel sostenido durante 250 páginas, que se dice pronto, da paso a reconocer la proeza y el trabajo, enorme, de un artista entregado a sus lápices durante tres años. Desde esa perspectiva, la de la belleza visual, es incontestable que obras como Ardalén son escasas, regalos de los que no hay cada año.

Y luego está la historia, claro, el relato que Miguelanxo Prado quiere contar con esforzado esmero. El ardalén es un viento imaginado, al menos en su nombre, que sopla desde el sur del océano Atlántico y llega al interior de las tierras gallegas llevando aroma a mar y recuerdos olvidados. La misma definición de este viento define con sencillez la obra misma. El Caribe y el océano recordados o incluso imaginados por náufragos que quizá nunca zarparon, memorias que trae el viento y la Galicia rural como paisaje para el realismo fantástico.

Ardalén es la historia de Sabela, una mujer en crisis vital que se agarra al breve recuerdo de un abuelo que nunca conoció, una mujer que para olvidar su pasado se entrega a la búsqueda del de un fantasma familiar. La búsqueda la llevara a un pueblo casi olvidado por el mundo, poblado de viejos que viven en un presente estancado. El mundo rural no es idílico porque lo habitan rencores y miserias, pero también es el único lugar en el que encontrar personas tan especiales como Fidel, un anciano solitario que vive con los recuerdos y fantasmas que le trae el viento, un náufrago de la memoria.
 La relación que crece entre Sabela y Fidel, así como los recelos que despierta entre los lugareños, fundamenta un relato que se mueve entre la realidad y un delicado uso de lo fantástico, con un tempo y atmósfera ciertamente especiales y muy conseguidos, porque la evocación y la poesía nunca saturan. La realidad se alimenta de la mezquindad humana, del esbozo de la crueldad del campo, y de un curioso uso de anexos documentales que se inmiscuyen en el relato. Páginas de revistas, documentos oficiales, cartas y fotografías que por momentos hacen de Ardalén una especie de baúl olvidado en el desván donde se guardan recuerdos huérfanos.

Debo apuntar que durante la lectura hubo un momento en que temí cierto declive, que cayera en la repetición por puro exceso y desarrollo y que no lo superara, pero la sensación resultó fugaz. Luego, en su conclusión, Prado opta por cerrar todo lo que ha ido esparciendo, que es mucho, y me queda la duda no resuelta de si plantea demasiadas conclusiones que disuelvan un poco escenas de intensa belleza que las preceden y para mí, verdadero punto álgido de la obra. Es posible, pero también que el modo en que está construido el relato lo pidiera al autor. A cambio, una cosa que me gusta mucho es la musicalidad de Ardalén. Hay algo, que supongo tiene que ver con el ritmo, que parece dotar la lectura de una banda sonora invisible. También ayuda que la música esté presente con canciones que se evocan y personajes que se dejan llevar por el baile aunque sea en soledad.

En definitiva, Ardalén es una bella lectura y una proeza gráfica de un Miguelanxelo Prado en estado puro dando rienda a su vena más poética y con algunas de sus constantes: el mar como territorio de magia, Galicia como paisaje inspirador, humanidad expresada a través de sus personajes, fantasía delicada e incluso esbozos de su gusto por lo socarrón.

PRESENTACIÓN DE ARDALÉN EN KOMIC

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